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Las aguas invisibles de la Mojana

¿De dónde viene el agua subterránea?

El agua siempre está en movimiento, a través del ciclo del agua, en el que pasa constantemente de su estado sólido (hielo o nieve), a líquido (mares o ríos) y gaseoso (nubes o vapor de agua). Este ciclo ha ocurrido desde hace millones de años, por lo que el agua que bebemos hoy es la misma que bebieron los dinosaurios.  

El agua se distribuye superficialmente por los cauces de ríos y quebradas o se almacena en lagunas o humedales, otra parte se evapora o se incorpora al ciclo de vida de los seres vivos, pero parte de ella se infiltra al subsuelo y se almacena en poros, fracturas o cavernas hasta encontrar su salida en manantiales, alimentar el caudal de los ríos o encontrarse directamente con el mar. 

Que exista agua subterránea en la región donde vivimos depende de tres cosas:

  •  La geología de los suelos, que nos dice de qué tipo de rocas están compuestos, su geometría y porosidad; 
  • La disponibilidad natural del agua superficial que fluye hacia el subsuelo recargando los acuíferos; 
  • La cantidad de árboles o vegetación que hay en la superficie, ya que sus troncos y raíces retienen el agua, ayudando a su infiltración en el suelo.

Las rocas bajo la Mojana

La región de la Mojana está conformada geológicamente por sedimentos de la era cuaternaria. Esto quiere decir que bajo el suelo hay sedimentos con diferentes formas y estructuras que, en este caso, fueron arrastrados por corrientes de agua desde las montañas y al llegar a la planicie de la Mojana se han ido acumulando desde hace más de dos millones de años, generando capas de roca, arena, y otros materiales de agregado, casi como las capas de un pastel, que permiten el almacenamiento y el flujo del agua subterránea.

Estas aguas se han movilizado por el subsuelo durante miles de años hasta finalmente encontrarse con los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge.

El agua de las comunidades mojaneras brota del suelo

Uno de los problemas más críticos de la Mojana es el acceso por parte de las comunidades (principalmente rurales) al agua potable, de hecho, el 49% de la población no tiene acceso.

Los sistemas de aguas subterráneas son la principal alternativa para la población ubicada en rural. Cuantiosos micro-acueductos operan con pozos de 60 a 120 metros de profundidad, que suministran agua a entre 60 – 100 familias, en algunos casos el líquido es  almacenado en tanques elevados, desde donde se distribuyen directamente a cada hogar, pero muchos no cuentan con tanque elevado o sus sistemas de distribución están en mal estado.

La variabilidad climática, la sobreexplotación del agua, que consiste en extraer más de la que se recarga, y el empobrecimiento de la calidad de las aguas subterráneas debido a diversos factores como los agroquímicos, letrinas, vertederos, etc., ponen en peligro esta importante fuente de agua para las y los mojaneros. 

El Programa Mojana Clima y Vida, implementado por el Fondo Adaptación, el PNUD y el Ministerio de Ambiente desarrolla en alianza con la Universidad Javeriana un modelo de flujo y de la calidad del agua subterránea para la región. Con este modelo se tiene información valiosa sobre la cantidad y la calidad del agua subterránea, para mejorar la toma de decisiones nacionales, regionales y locales, que garanticen una gestión sostenible de las aguas subterráneas de las que viven las familias mojaneras y aumenten su resiliencia frente a los impactos del cambio climático.

Avanzando en la conservación del agua invisible de la Mojana: conocimiento y gestión

Más conocimiento

El equipo técnico de la Universidad Javeriana realizó una caracterización del agua subterránea de la Mojana, que permite entender su comportamiento, identificar las zonas de recarga, velocidad y dirección del agua, volúmenes, calidad, y su comportamiento en relación con el clima.

Esta caracterización consistió en realizar 50 pruebas de bombeo (para determinar la velocidad del agua subterránea y su dirección), la toma de 50 muestreos hidroquímicos (que identifican la calidad del agua) y 40 muestreos isotópicos (para establecer las edades del agua subterránea). El análisis de esta información junto con la información recopilada en la zona, con apoyo de las comunidades, permitió analizar y comprender cómo es el funcionamiento de los acuíferos, y determinar su calidad y vulnerabilidad.

 

Los resultados indicaron que en la zona la Mojana hay buenas condiciones para mantener los volúmenes y la calidad del agua subterránea que data de miles de años. El estudio resalta el potencial de agua en los pozos, que es de 4,6 litros por segundo, lo que es suficiente para una comunidad pequeña. Este caudal permite llenar un tanque de 100 metros x 100 metros de longitud y 3 metros de altura en un día. 

Los resultados hidroquímicos muestran que en los pozos analizados no hay presencia de metales pesados como Mercurio Hg, Cadmio Cd, Plomo Pb, Aluminio Al, Bario Ba, Cromo Total Cr, Molibdeno Mo y Níquel Ni.

Pero el estudio también evidenció los retos, las pruebas demostraron que hay presencia de organismos coliformes totales y fecales, posiblemente asociados a la presencia de letrinas y vertederos entorno a los pozos.  

Los resultados también indican que la calidad del agua para los cascos urbanos es mejor que la calidad de agua en las zonas rurales. Esto puede traducirse en que las personas localizadas en áreas rurales están consumiendo agua con menor calidad, por lo tanto, están más expuestas a enfermedades causadas por el agua contaminada, ya que la mayoría de las familias no cuentan con un sistema de tratamiento.  

En el estudio se presentó un análisis de vulnerabilidad de las aguas subterráneas por la contaminación que proviene de la superficie. Esta evaluación se hizo teniendo presente el tipo de suelo, la topografía, la infiltración, entre otros.

Las zonas donde se presenta mayor vulnerabilidad a la contaminación (a partir de la conformación geológica de la zona por su porosidad) de las aguas subterráneas son la zona centro y algunas zonas al este, oeste y nor-oeste del núcleo de La Mojana. En estas zonas se encuentran ubicados los municipios de Majagual, Guaranda, Achí, Sucre, Ayapel, San Marcos y San Benito Abad.

 

Más gestión sostenible del agua subterránea

Estos resultados son la base para la construcción del modelo numérico hidrogeológico de la Mojana, que permite estudiar y proyectar el comportamiento de los acuíferos bajo diferentes escenarios de cambio climático.

Con esta información los gobiernos locales, regionales y nacional tendrán en sus manos la mejor herramienta para tomar decisiones, y así garantizar la protección y la utilización de las aguas subterráneas de forma sostenible, lo que será fundamental tanto para sobrevivir al cambio climático y adaptarse a sus efectos como para satisfacer las necesidades de una población en constante crecimiento.

En muchos lugares, simplemente no sabemos cuánto de este precioso recurso puede existir. Tenemos que mejorar nuestra exploración, seguimiento y análisis de los recursos hídricos subterráneos para protegerlos y gestionarlos mejor y ayudar a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Mensaje del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, en el Día Mundial del Agua

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